¿Miedo irracional? ¿Somos objetivas?


¿Les da o les daba miedo dejar al bebé dormido fuera del alcance de vuestras vistas?
¿Alguna vez has pensado en que el bebé no tenía el mismo ritmo de respiración y que te parecía que había dejado de respirar?
¿No has sentido pánico alguna vez que tu hij@ se pone a toser y empieza a ponerse tan rojo que terminan casi vomitando?
¿Dejas al bebé durmiendo o a tu hijo ya no tan bebé y vienes a verle a cada momento para ver que "está bien" y compruebas su respiración?

Mis respuestas son todas sí. (en alguna dije, depende...pero al final era un sí...)

Y es que acaso soy una miedosa, o es que ahora me he convertido en un pequeño monstruo que debe estar perfectamente segura de que todo esté bien?
No, yo creo que me he convertido en madre...

Hablando con varias amigas, que han sido madres recientemente y no tan recientemente, con mi hermana y mi madre, este miedo es compartido por todas, un poco más exagerado en algunos casos que otros, pero al final, es la misma sensación.
Nadie lo comenta, nadie lo dice, pero está ahí... se me ponen los pelos de punta en pensar en la tan conocida "muerte súbita" que no dan ganas ni de comentar nada más.
Recién nacido Noah empecé a entender la desesperación y la tristeza de las madres que puedan haberlo pasado, pero antes era absolutamente incapaz, no porque no me pareciera lo peor del mundo, sino porque no sabía lo que se llega a querer a nuestros hijos, ni había pasado estos miedos horrorosos, sobretodo al principio.

Y ahora que Noah ya tiene un año y 3 meses, seguimos colechando porque lo empecé a hacer por este miedo, sumado a que te aflora el instinto (y por varias razones, entre ellas mi dolor post-operatorio que no me dejaba levantarme de la cama) y yo sigo mirando y escuchando que respire bien y que duerma bien, aunque luego me queje de que tengo el sueño liviano y de que no duermo del tirón por la noche...pero creo que ya ninguna madre lo hace, a menos que haya dejado al pequeño con el padre y se hayan ido de paseo (menudas siestas me he echado yo así) pero de resto, el ojo avizor y el sexto sentido, nos mantiene a todas alertas.
Qué sabia es la naturaleza, no?

Ahora ya sabiendo que el colecho es una de las mejores cosas que puedo hacer por él y por nosotros, me da menos miedo las horas de sueño, no porque pueda protegerle de todo lo malo en el mundo, pero si porque me relaja tenerle a mi lado y sentirle dormir...y él también lo siente. Así somos mucho más felices.

Pues solo escribía esta pequeña entrada, porque quería compartirlo y ver si a vosotr@s también les ha pasado lo mismo...
¿Somos normales una vez que somos madres? jajajaja espero que no ;o)



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